Sin título II

Esos ojos cafés que enigmáticamente parecían usar delineador en su párpado inferior, pero no, esa fue la decisión del universo, igual que confeccionar esa barba abultada y darte ese caminar tambaleante que me volvía loca. Como tu espalda ancha y risa peculiar. Incontables las veces que deseaba tener mis tobillos en tus hombros mientras estuvieras encima de mi cuerpo, enterrar mis uñas en tu espalda e impregnarme de tu olor, sentir tu cuerpo sudar mientras entrabas en mi.

Pero la vida no funciona así, el destino solo me concedió un momento, el besarte profundamente, antes de que tuvieras que rechazarme, aunque tu pene estaba erecto y mi ropa yacía en el suelo. No culpo al destino, no le reclamo que no era nuestro momento, de vez en cuando me regalaba el privilegio de voltearte a ver y verte sonreír porque se muy bien que en algún lugar profundo de tu mente aun pensabas en nuestro beso. Tal vez después sea nuestro tiempo.

A Ricardo y su acento regio.

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Sin título I

Me siento muy culpable al tenerte,  Cada caricia, cada beso, es como si le robara tiempo.. aunque aun no se a quién.

O tal vez es sentir que pierdo el tiempo, Al oler tu perfume después de cada encuentro…. y al sonreír cada vez que me llega un texto…

Que pierdes el tiempo cada vez que estas con la cabeza entre mis piernas… tal vez soy yo la perdedora que se pierde en tu mirada.

Pero también siento como el tiempo se detiene cada vez que siento tus suaves labios o cuando paso mis manos por tu espalda desnuda.

Puede ser que el tiempo me pierda a mi cada vez que tengo un orgasmo bajo tu cuerpo sudado.

Expuesta ante tu mirada, expuesta ante los vecinos que me escucharon gemir,  Pero al mismo tiempo puedo apostar que cada encuentro me hace perderme ante la esperanza…. de que algún día sea menos pérdida y más tiempo. 

Luis, Paco y Hugo

Advertencia: El siguiente escrito habla sobre adicciones y abuso, lealo bajo discreción.

¿Aun hay coca?

Resuena en mi cabeza cada vez que paso por esa zapatería, al recordar lo que paso dentro de ella, en la casa de la parte de atrás. Una pregunta para nada relacionada con la reparación de zapatos, ¿eh?

Pues es que lo que pasó no tuvo nada que ver, ¡sorprendente! Que le pase a la adormecida, borracha adolescente que solo tenia nubes en la cabeza desde hace tiempo, aun sin las pastillas, adormecida, era el estado conveniente para la confrontación a todo lo que pasaba a mi alrededor, pero de eso se aprovecharon Luis, Paco y Hugo, un poco mayores que yo, aunque no recuerdo que tanto, así como sus caras, porque las borre, o finjo que lo hice, pero esa pregunta que aun resuena no la he podido quitar, así como un recuerdo borroso de la manera en que me encontraba tirada en una cama, rodeada de antigüedades, me recordaba a la casa de mi abuela, con un olor similar, Luis, Paco o Hugo, uno de ellos encima de mi, ni si quiera importa cual nombre les diga, pero si que era pesado, personalidad y físico. Tal vez su facilidad de palabra o dinero era lo que había convencido a la novia de Luis a estar con él por lo largo de los años, porque puedo apostar que no se quedaba por lo que hizo conmigo esa y posiblemente otra noche más, adormecida, estuve esas dos ocasiones, sus besos salivosos,  su pene pequeño y cuerpo grande no es algo que le deseo a su ahora esposa, pero si le deseo la fortuna de no tener que tocarlo para que terminara. Adormecida, cuando llego Paco, aunque no lo estaba la primera vez que lo vi, con sus ojos grandes y su personalidad tímida, lo que hubiera hecho sobria para llamar su atención. Me encontraba en esa cama después de que Luis termino conmigo, adormecida intente hacer algo, besar su cuello, abrazarlo, verlo tal vez así se apiadaba y me dejaban por fin en mi casa, así paraba esta trifecta en la que no hubiera querido participar.

Pero participaba, adormecida una y otra vez, a mi corta edad no era la primera vez que estaba con más de una persona, si fuera hombre hubieran celebrado mi osadía, pero no, era la adormecida que decía que si, aunque debo reconocer que muchas veces lo hacía mas por mí que por ellos. Tuve lo que quise, la aventura, gane mas que ellos, excepto terminar, pero eso llegaría después con alguien que si lo mereciera y en realidad estuviera presente más por la adormecida que por la anécdota. 

Incontables veces me subí a carros desconocidos para poder tener lo que yo quería, porque en realidad era lo que yo quería, pero eso no paso con Luis, Paco y Hugo. Esa vez me toco ser solo una almohada donde se restregaron, y dejaron en mi residuos como si fuera nada, y entre turnos resonó la pregunta, en esa zapatería que prefiero evitar pasar, pero a veces la vida pasa, y con ella esa pregunta en mi mente. 

La anécdota toma uno de dos caminos, rumor o realidad. Como con Hugo, que a pesar de que su carrera política ha sido grande, exitosa y va para arriba, nada de eso paso entre las 4 paredes de un cuarto sucio de motel, porque Hugo no estuvo presente en la zapatería, o tal vez si? Que importa! Ese es el punto de la anécdota, que todos pueden decir lo que quieran, pero al mismo tiempo no hacer lo que quieran, a excepción de Luis, Paco y Hugo, quienes la única cortesía que tenían era intentar mantenerme parada mientras me metían a un carro para regresarme a mi casa, ¿o camine? La zapatería no estaba lejos, pero eso no importa, porque la anécdota a final de cuentas toma el camino que quiera. La coca no, la coca va por la nariz, o al menos así la tomaba yo, para adorméceme después, como ese día que un Paco cualquiera, o Luis o Hugo, decidió que podía tocarme e intentar hacer conmigo lo que posiblemente hacía con su novia por años, al menos eso es lo que tenia en común con la situación de la primera vez, pero esta segunda vez la adormecida despertó, lo detuvo, no lo dejo seguir, pero, ¿será eso lo que dice la anécdota? 

Que camino habrá seguido la anécdota con otros Luis y Paco que en realidad tuvieron la decencia de no estar con la adormecida, que estuvieron con alguien que solo sabia tomado un shot de whisky para agarrar valor, e hizo y deshizo con ellos lo que quiso, entonces ellos no son Luis y Paco, ellos son… ¿no importa verdad?

Para Luis, Paco y Hugo, en especial para Luis, que me pidió mi numero años después por las calles, no tuvo el numero verdadero, ¿pero que importa verdad Luis? También para los caminos de la anécdota.

Mensaje del autor

Hola lectores y curiosos,

Me ausente por algunos días porque necesitaba un descanso mental de las redes sociales, pero no me olvido de este pequeño rincón y agradezco a cada uno que se toma el tiempo para leer estos escritos que comparto, tengo algunos relatos cortos ya listos y los voy a postear, no los olvido, solo a esta humilde autora a veces se siente agobiada de la cantidad de sentimientos que la llenan y necesita un descanso corto de vez en cuando.

Mi último escrito tal vez no tuvo mucho sentido pero salió como vómito verbal de mi asi que como quiera se los quise compartir.

Buena noche, y de inmediato les comparto un escrito que ya tenía hace unos días.

Alecia.https://twitter.com/clichesyalecia

Reconstrucción

Despertar ese par de mañanas contigo valieron la pena, sentir el calor de tu cuerpo y tu erección en mi trasero. Besar tus labios, mi primera decisión matutina, fue un placer, tu dulce saliva tenía mejor sabor que mi primer café con leche diario.

El desear, el soñar que iba a ser mas que un par de mañanas…

Ese dulce olor que emanaba de tu almohada, tus ojos azules en contra luz con la mañana, beso tras beso, valía la pena.

Tus manos en mis muslos subiendo a mi sexo,  tu mirada entre mis piernas, decías que mi sabor era mejor  que cualquier cigarro matutino, y aunque conozco el sabor y la calma que trae el primer cigarro de la mañana, decidí creer lo que decías.

Ya han pasado varias mañanas que no escucho tu tono en mi celular… Pero no puedo negar que valió la pena fingir que algo podía comenzar a reconstruir  mi ser que ha sido derrotado más de un par de veces, varias mañanas, noches… días.

Culpabilidad

No era la primera vez que tomábamos el mismo camión, ya te había visto mas de un par de veces, y siempre te sentabas cerca de mí, si lo admito, eras un como un niño que no podía comprender lo que sentíamos cada vez que estábamos cerca, que no tenía ni idea lo mojada y el palpitar que sentía por solo estar a unos asientos de mi. Obviamente tuve que ser yo la que tomará la iniciativa, tus ojos se agrandaron y te moviste de tu asiento para cederme el pasillo. En este momento me pregunto si podías sentir esa tensión culposa que creamos esa mañana, en la que aun el sol no salía. Creo que fui cruel, porque me aproveche de la oscuridad, pero por favor tienes que admitir que morías de ganas también. 

Si puedo aceptar que fui yo la que recargo su brazo contra el tuyo para crear electricidad, si fui yo, quien puso su mano en el asiento, sutilmente, tocando tu muslo. Pero yo me retiré, me acomodé en mi asiento y te di la espalda, que mi trasero tocara ahora tu muslo era solo culpa del pequeño espacio que ocupábamos. Ahora, que ya pasó, puedes ser tu el hombre que acepte que pusiste tu mano en mi muslo? Que sabias que solo fingía estar dormida?  Aunque bueno los dos podemos aceptar que fue muy obvio cuando me voltee y me quede observando tu mirada en la oscuridad de nuestro lugar, que fuimos los dos los que cortamos la distancia de nuestros labios.

Esta bien, lo acepto fui yo la imprudente que tomo tu cara para acercarte aun más, pero fue culpa de tu barba y tus suaves labios universitarios, no entiendes cuanta confusión? Estaba tan confundida que mi lengua no pudo evitar no entrar en tu boca, que no pude evitar parar y morder tus labios. 

Podemos pasar todo el día discutiendo quien fue quien se subió arriba de quien, pero eso fue por cuestión de espacio, era más cómodo subirme a ti y mover mis caderas, pero tu eras el que tenía el pene erecto y listo para explotar. 

Sí, fui yo la que te tomo del cuello para atraparte y no dejaras de besarme, pero fue tu mano la que me empezó a frotar sobre los leggins, por consecuencia yo tuve que preguntarte si no pensabas que hubiera sido más fácil traer vestido otra vez? Como los demás días? Porque esto no estaba pasando solo por un evento, esto era un resultado inevitable. Pues estamos a oscuras solos y tu llevabas mirando mis piernas por varios días.

Sí, fue culpa del espacio, de las circunstancias, porque como iba a saber yo que tan gran grueso y duro iba a estar tu pene cuando me sentará a lado tuyo? Una reacción natural era desabrochar tu cinturón y hacer a un lado nuestra ropa.

Ya que estamos diseccionando culpas de lo que paso, otra cosa que fue nuestra culpa fueron que las ganas nos ganaron, que yo llevaba días queriendo acortar la distancia, sentirte por completo, y solo metí tu pene dentro de mí porque ya no podía esperar más. 

Pero fuera de tanta culpa y señalamiento, sé que agradeces que ahogara mis gemidos en tu boca, en tu cuello, y yo agradezco haber traído leggings porque si no cuando terminaste dentro de mi hubiera sido mi culpa por completo el haber traído vestido porque sabia muy bien que hubiera escurrido durante mi caminata por el pasillo para seguir mi camino.

Vamos a dejarlo claro y pasado.

Poco a poco pasando mi lengua por tu labio inferior
anidando en tu cuello, dejandote la firma de mis besos,
bajar por tu pecho
morder tus muslos para dejar claro que eres mio,
palpar con mi lengua
y dejar varios estallidos de rastro.
Que dejes tu sabor en mi lengua.

Mientras te paso por mi lengua para dejar claro que soy tuya…
Unos golpes en mi lengua para reventar y dejar rastros en ella
sentir como vas profundo y apretar un poco con mis cuerdas
solo por el placer 
de sentir como me ahogas
Ya me tienes acostumbrada a esa sensacion, siento que no puedo
respirar cada que me tocas, 

Cada que me miras
al pasar o entre mis piernas

Vamos a fingir que tienes el control
voy a dejar que voltees mis caderas
que susurres en mi oido palabras inaudibles
sin importancia y te enfoques en jalar de mi pelo al compas
de mis gemidos
porque solo quiero que dejes rastro dentro de mis
paredes solo para dejar en claro que soy tuya-

Sentir el calor, sentir el ritmo
para dejar claro que eres mio

Pero llegamos a este punto
que es tu hora de salida
Es la hora de que llegues a tu hogar
Porque mis paredes son trampas
pero tu casa esta lejos
Ya dejaste todo el rastro en mis muros y mis muslos

Solo para dejar la huella y dejar claro que soy mas tuya que tu mio.

Yamir jugaba a las escondidas.

Su nombre tal vez en ese entonces era sinónimo de amor, de mi primer amor y de varias en mi primaria, Yamir. Con su quijada marcada, ojos color miel, sonrisa convincente y cuerpo pre- adolescente podía hacerme temblar al sentarse cerca de mi, en especial en el banco de atrás y sentir su mirada en mi cuello, varias veces sin hasta ahora admitir que mi peinado de coletas era dedicado a Yamir y su mirada curiosa. Yamir corriendo delante de mi para que no lo alcanzara y plantará un beso. Yamir corriendo de mi amor de niñez. Yamir se sentó a un lado de mi y mi mundo estaba de cabeza, con su piel morena radiante, semi bronceada. Yamir y nuestros mensajes en nuestros celulares que eran mas grandes que nuestras manos pequeñas, mandando y recibiendo sutilezas de algo que creíamos era amor. Pero Yamir no lo podía admitir, que se volvía loco cuando en su cumpleaños yo llegaba con mis dos coletas muriendo por un beso, ni tampoco podía admitir que me dedicaba esos juegos de escondidas para poder estar a solas conmigo y tomar mi mano, o darme un beso en la mejilla a las oscuras de esa casa abandonada. 

Yamir se escapó de mi mente y de mi corazón adolescente, pero volvió a mi mundo, un verano, cuando nuestros cuerpos ya no eran tan delicados, pero su piel bronceada seguía radiante, en esta vuelta o punto de nuestra vida no jugamos a las escondidas en una casa abandonada con nuestros labios sabor pastel de cumpleaños. Esta vez nos escondíamos en un Jetta rojo, que se estacionaba afuera de mi casa y apagaba los focos hasta que nos escondíamos en la oscuridad, entre los asientos, no importaba si eran los delanteros o traseros. Solo en esta nueva versión de las escondidas todo quedaba expuesto, la ropa en el piso del carro. Aunque no puedo negar que a veces su cuerpo se escondía dentro de mi cuerpo. 

Cada vez que Yamir estaba a mi lado, aunque mi mente estaba llena de nubes, mi cuerpo veía y se concentraba en la radiación que emanaba de Yamir, como su mano empezaba en mi cintura, para cortar la distancia entre nosotros, y siempre había una pausa, con nuestros labios a unos milímetros, ojos cerrados. Esa sensación ha sido mi adicción más grande y duradera, no Yamir, pero la expectativa del arranque. Aunque nunca saboreaba por completo mi droga favorita, porque ya me encontraba besando y descubriendo a Yamir.  El sentimiento del arranque, es mi don, no pueden negar que no lo conocen, parecido a cuando agarras aires para sumergirte en una alberca y competir cuanto duras abajo del agua, o cuando sostienes aire para que no te encuentren cuando juegas a las escondidas.

Ese es el sentimiento del arranque, y yo lo provocaba en Yamir, para que sus manos me apretaran más, para que su miembro estuviera listo para esconderse en mi. Pero me estoy adelantando. Yamir y yo nos besamos, y como labios adolescentes aun recuerdo lo dulces que eran, agregando que Yamir y yo compartíamos la característica de labios carnosos, si, Yamir tenía todas las características que podían hacer a una mujer enlistarse para esconderlo, o en el pasado a una niña temblar. Entonces yo mordía el labio inferior de Yamir aleatoriamente entre cada beso, y el regresaba el favor, como consecuencia después de cada sesión nuestros labios terminaban tan grandes como los de una actriz de Hollywood que visito mucho al Dr. Botox. Una de nuestras sesiónes dejo marcas en los labios de Yamir, porque mi boca de adolescente incluía frenillos, aunque Yamir nunca mostró duda ante mi boca, en mis labios o adentro, y yo debo admitir que me gustaba dejar marcas en Yamir, tal vez eran evidencia de nuestro juego de las escondidas. Pero otra vez me estoy adelantando.  El cuello de Yamir ya mostraba su manzana de Adán y con ella un desarrollo impresionante de sensibilidad, podía acampar y llenar de besos ese cuello toda la noche dentro de ese carro rojo, aunque estuviéramos estacionados en un callejón o estacionamiento oscuro. Debo confesar que no recuerdo los gemidos de Yamir, pero si que se doblaba por cada beso o cada caricia de mi lengua en su cuello. Oh, Yamir, como me volvia loca como apretabas mi trasero y pasabas tus manos ya casi de hombre por mi espalda de arriba a abajo, podría admitir que en este momento mientras lo escribo… Yamir, recuerdas como jugabas a las escondidas entre mis piernas, como tus besos pasaban por mis muslos y yo levantaba mi cadera? Como tu lengua exploraba como cuando me buscabas en esa casa abandonada? Cada rincón, cada cuarto sin pintar, sin puertas, sin ventanas, hasta donde yo estaba, y explotaba de emoción al verte?

Tu lengua se escondía en mi y probaba ese terreno inexplorado pero que yo siempre alistaba para tus visitas, para nuestro juego Yamir. Confieso que no me guarde para ti, porque es la vida, y dejaste de pasar por mi mente, pero mi primer orgasmo fue en tu boca. Entonces yo ya no podía esperar por subirme a ti, y llegar al final donde te escondías por completo en mi, pasar mi lengua, probarte, tenerte por completo en mi boca, mientras nadie nos veía jugar. Era ahí cuando por fin te tenía, debo disculparme Yamir porque no sabia muy bien lo que hacia ni el ritmo que tu querías, pero ahora supongo que como quiera era buena en nuestro juego porque cada vez que jugamos tu terminabas ganando y completando el juego, muy escondido dentro de mi.

Excepto la ultima vez, esa vez dejamos nuestro campo de juego, bajaste del carro y te deje pasar, fumamos cerca de mi ventana, siempre creí que eras perfecto y no eras capaz de ser un mortal, pero después de verte fumar de esa pipa como cualquier cosa te vi por primera vez perder la compostura, fuera de cuando terminabas dentro de mi y te tumbabas. El juego ya no tenia sentido para mi Yamir, ni si quiera sentí ganas de perder el tiempo con un ultimo beso, no quise perder mi don en ti. 
Pero es que así siempre han sido las reglas de las escondidas Yamir, cuando te encuentran quedas fuera, y a mi ya me habían encontrado. Espero ahora mientras escribo esto y reviso nuestras jugadas tu ya hallas sido encontrado. 

Para Yamir, y cada centimetro de su cuerpo.